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23 de mayo de 2026

A más de un cuarto de siglo desde mi "Penumbra Andina" pregunto:

Mi primer artículo sobre el sector eléctrico fue publicado el 1 de octubre de 1997 en el Daily Journal.

De ahí brinco hasta mis artículos del 2001 sobre la electricidad en los Andes:

11 de mayo 2001 en La Nación: Movimiento eléctrico andino.

23 de mayo 2001 en La Nación: 17 de mayo eléctrico.

5 de julio 2001 en El Universal: Desde el frente eléctrico.

1 de agosto 2001 en Frontera: Presidente, apoye.

6 de diciembre 2001 en El Universal: Penumbra Andina


A más de un cuarto de siglo de eso pregunto: 
¿Tienen esos artículos aun alguna validez?
¿El servicio eléctrico en los Andes mejoró o empeoró?

2 de octubre de 2002

Trancando y destrancando

El Tamarindo, en Playa Guacuco, Isla de Margarita, es un hotel que está ubicado en unos de los sitios mas privilegiados del mundo por lo que, con una buena dosis de cariño, dedicación y capacidad por parte de un buen operador, así como una colaboración razonable de las autoridades, debería estar hasta el tequeteque con turistas satisfechos y deseosos por regresar. Pero, qué va, … cerrado y abandonado a las inclemencias de nuestras realidades tropicales, poco a poco irá desapareciendo hasta terminar en otro resto, que algún día le evidenciara a un antropólogo, la increíble desidia de nuestra sociedad.

Qué fácil sería definir una concesión para el Tamarindo, por treinta años y sujeto a muy pocas normas, como por ejemplo cuidarlo y a partir del tercer año cancelarle al Estado un monto x por noche ocupada… y entregarlo de manera gratuita a quien haya sido seleccionado, por sorteo, entre los grupos deseosos y calificados. Pero NO, por cuanto nuestra sociedad requiere que, para entregarle algo a alguien, hay que pagar algo hoy… el futuro queda trancado.

Cadafe, es una empresa eléctrica que durante décadas cumplió fabulosamente con la misión de electrificar a Venezuela pero que, por no saber reorganizarse a tiempo, hoy es una organización con el corazón y las arterias tan calcificadas, que regresando por sus mismos pasos, está des-electrificando al país.

Qué fácil sería crear alrededor de su sistema distributivo unas 20 concesiones y entregarles estas, gratuitamente, a cooperativas, empresas privadas, empresas municipales o cualquier otra forma de asociación, que esté dispuesta aceptar las normas de la concesión desarrolladas sobre la base de reconocer el interés público del servicio eléctrico. Pero NO, por cuanto nuestra sociedad no puede convivir con la idea de soltar algo que pueda significar una pérdida de poder… el futuro queda trancado.

Contrario a lo que uno pudiese creer, de oír a quienes predican sobre lo indispensable que es para el desarrollo proteger la propiedad intelectual con patentes, el Internet, uno de los avances más significativos de nuestra época, logro su desarrollo solo gracias a la absoluta libertad y gratuidad de acceso a toda sus fuentes de programas.

Qué difícil será, evitar que las oportunidades de negocios, infrinjan y recorten sobre la libertad de la red, como de hecho ya está ocurriendo. No obstante y sin ser un experto en la materia, tengo la impresión que la reciente decisión del Ministerio de Planificación y Desarrollo, de asegurar que toda la información pública así como todo el desarrollo informático oficial de Venezuela, esté, de manera preferencial, basada en un software libre, puede ayudar a destrancar el futuro de un país joven.

Publicado en TalCual 2 de Octubre de 2022






23 de mayo de 2002

Di(luz)idando

De plantearse la necesidad de hacer inversiones eléctricas en el orden de 1.000 millones de dólares, todos sabemos que deberemos amortizarlos mediante nuestras tarifas eléctricas. Sin embargo, pocos se pasean por la necesidad de analizar el impacto de los plazos y tasas en el monto de tales pagos. Si por ejemplo, los pagamos en 8 años al 16%, erogaríamos 230 millones anuales. Mientras que, si por el contrario, nos cobraran el 8% a 16 años, sólo tendríamos que afectar nuestro bolsillo con 113 millones. ¡Menos de la mitad!… así sea por más tiempo.

De lo anterior se evidencia el hecho de que si deseamos acceder a tarifas eléctricas razonables, obligatoriamente deberíamos exorcizar el riesgo de ese sector, para así lograr atraer a inversionistas dispuestos a colocar a tasas bajas y a largo plazo.

Paralelamente al problema de las tarifas eléctricas, otros discuten si los fondos de pensiones deberían ser privados o no, no obstante ser un mero ejercicio intelectual, ante la total ausencia de instrumentos de inversión nacionales, que le permitan a un administrador privado, no ladrón, asumir la responsabilidad de asegurarle la certeza de una pensión digna a un compatriota, en un mundo de Enron, Argentina y Cavendes.

Surge entonces la posibilidad de que con la Empresa Nacional de Transmisión (ENT), que supuestamente, según decreto, estaría en formación, podamos matar dos pájaros de un solo tiro, al conseguir dinero barato para la electricidad mediante la venta de instrumentos de colocación seguros para los ahorristas.

La ENT será la cobradora de peaje entre la hidroelectricidad del Caroní y los consumidores y tendrá, por lo tanto, uno de los negocios más seguros del país. Es por ello que, de contarse con el apoyo de la Asamblea y una Ley especial, la ENT podría emitir títulos de inversión de un valor nacional muy superior al de las piedritas preciosas que mercadea la Bolsa de Caracas.

Obviamente que para que la ENT pueda servir religiosamente su deuda, debería restringírsele su capacidad de endeudamiento, por ejemplo a los 1.000 millones de dólares indexados, para así evitar que la operación se desvirtúe con nuevas emisiones.

Obtenidos los 1.000 millones de dólares, ¿Cómo los invertimos? Para comenzar, 400 millones deberían ser usados por la propia ENT para mejorar la red de transmisión…(sin olvidar un nuevo cable submarino para Margarita). Los 600 millones restantes, podrían destinarse para un plan de reordenamiento de la distribución eléctrica, el cual pudiera contemplar la división del mercado actualmente servido por las empresas de distribución eléctrica propiedad del Estado, en 20 nuevas concesiones, razonablemente equilibradas, con suficiente autonomía regional, que las acerque a sus consumidores y con un capital de arranque en el orden de los 30 millones de dólares cada una.

¿Y CADAFE? Quedaría como un coordinador central apoyando a estas 20 distribuidoras, siempre que lo pueda hacer con una eficiencia razonable… lo que dependerá de ella misma. En cuanto a la generación eléctrica, ése es otro mundo… para otro artículo.

Publicado en El Universal, Caracas, 23 de Mayo de 2002



6 de diciembre de 2001

PENUMBRA ANDINA

En Mayo 2001, desesperados, los gobernadores de los estados andinos promovieron la idea de que la región asumiese la responsabilidad directa por su servicio eléctrico. Tuve la oportunidad de participar en el debate, lo que me sirvió para comprender no sólo el porqué del caos eléctrico de los Andes, sino además el porqué este Gobierno, como dicen, no va pal baile.

Una reunión: de un lado de la mesa, una docena de profesionales de la electricidad dedicados a la generación (Desurca), del otro, un número igual ligado a la distribución (Cadela). Si bien la mayoría vivían en San Cristóbal y trabajaban desde hace años para Cadafe, sin embargo, muchos ni se conocían ni sabían de sus respectivos problemas, no obstante que desempeñaban actividades complementarias. Al oír las preguntas que se intercambiaban los generadores y los distribuidores, quedó claro que el centralismo de Cadafe les había negado a estos profesionales la posibilidad de una visión integral del problema.

Un estudio: leí las premisas financieras usadas para planificar La Vueltosa, un proyecto hidroeléctrico de gran importancia para esta zona, que desde hace mucho tiempo sufre de un racionamiento. Los Andes siempre tendrán un costo de distribución relativamente alto debido a su accidentada geografía, a la ausencia de grandes compradores de electricidad y a la gran dispersión de su población. Pues bien, La Vueltosa, en lugar de buscar servir al consumidor andino para compensar tales desventajas, contemplaba exportar un 60% de la electricidad generada a Colombia y vender localmente la electricidad en función de su precio internacional, prometiendo así unos fabulosos rendimientos del 28% en dólares al capital privado y abundantes dividendos para Cadafe.

Una realidad: las subsidiarias de Cadafe se mantienen débiles, creo que para evitar cualquier movimiento independentista. Basta como ejemplo el de Cadela, que debe depositar en una cuenta central de Cadafe hasta el último bolívar que cobra y, no obstante, en 18 meses no había recibido recursos para instalar ni un solo medidor ni un solo transformador.

Mi conclusión: No hay un argumento válido que justifique impedir que los Andes asuman la responsabilidad directa por su electricidad. Por el contrario, el permitirlo contribuirá al inicio de una reactivación económica basada en una gestión descentralizada, mucho más capaz e interesada en evaluar y aprovechar todas las sinergias posibles.

Mi predicción: ¡Oscuridad! Se nombró una comisión para estudiar la Hidroeléctrica de los Andes, pero el secretario de la misma es el mismo viceministro de Energía y Minas, un recién llegado al sector, que le respondió a los que solicitaban la regionalización con algo como 'No se preocupen, ya sus problemas están resueltos, ya inicié conversaciones con unos de Italia para arreglarles La Vueltosa'. Al observar, además, cómo las compras de electricidad a Colombia también las negocia el mismo vice, parecería que lejos de descentralizar a Cadafe, a ésta la estuvieran centralizando en el ministerio.

11 de mayo 2001: Movimiento eléctrico andino.
23 de mayo 2001: 17 de mayo eléctrico.
5 de julio 2001: Desde el frente eléctrico.
1 de agosto 2001: Presidente, apoye.



1 de agosto de 2001

PRESIDENTE, APOYE

Los Andes están solicitando su independencia en materia de electricidad. Como no hay nada que pueda considerarse como un impedimento racional, para dejar en manos de la propia región la operación eléctrica, la resistencia de los terratenientes eléctricos de CADAFE por entregar el mando, lo convierte en un asunto político que, como tal, necesita del apoyo del Presidente. A continuación, tres razones:

1. La región de los Andes tiene en su contra el hecho de que su accidentada geografía, su dispersión poblacional y la ausencia de grandes compradores industriales, sobre los cuales apuntalar la demanda, hacen costosa la distribución eléctrica. Entonces, para lograr unas tarifas razonables, resulta necesario que su potencial hidroeléctrico sea desarrollado, de manera tal que compense esas desventajas. Ahora bien, para el desarrollo de la central La Vueltosa, CADAFE presentó una propuesta, que en sus términos y referencias, evidencia su irrespeto con la región:

En lugar de buscar satisfacer las necesidades propias de una región, que hoy sufre racionamiento, el proyecto se sustentaba en la venta de un 60% de la energía al mercado de Colombia y sólo un 40% al mercado local.

En lugar de buscar el menor precio al cual se pueda ofrecer la electricidad en los Andes, éstos se proyectaron en base a lo que el mercado de Colombia pueda aguantar.

En lugar de transferir el beneficio de la operación a los Andes, la propuesta de CADAFE asume no sólo compensar el componente de capital privado con un altísimo retorno del 28%, sino además producirle dividendos a CADAFE.

2. La distribuidora eléctrica de los Andes, CADELA, filial de CADAFE, está muy disminuida, como resultado de haber sufrido una anoréxica dieta de recursos, ya que durante 18 meses no han recibido ni un solo medidor y ni un solo transformador. Hechos como el que toda la cobranza deba ser depositada en las cuentas centrales de CADAFE y el que la gran mayoría de las decisiones operativas estén situadas en la casa matriz, constituyen igualmente un irrespeto para con los profesionales de los Andes.

3. No obstante que las autoridades centrales juran y perjuran lo contrario, no hay duda de que sólo un verdadero interés regional puede asegurar, que el desarrollo eléctrico logre explotar todas sus posibles externalidades, tales como turismo, piscicultura u otros.

¿Qué piden Los Andes? Sólo que se les conceda la autonomía para decidir sobre su propio destino eléctrico y, por supuesto, para que ello tenga algún sentido real, un aporte que permita reestablecer el equilibrio económico de sus empresas eléctricas.

Con la casi exclusiva excepción de Los Andes, la mayoría del país disfruta de las bendiciones del Caroní, desarrolladas sobre la base de unas inmensas inversiones, financiadas con el producto de la liquidación del petróleo de todo el pueblo venezolano. En tal contexto, no hay quien pueda dudar que las peticiones de los Andes son justas y hasta modestas, por lo que deberían contar con el apoyo del Presidente.

Publicado en Frontera, Mérida, el 1 de Agosto de 2001


11 de mayo 2001: Movimiento eléctrico andino.

5 de julio 2001: Desde el frente eléctrico.
8 de julio 2001: 
17 de mayo eléctrico.

6 de diciembre 2001: Penumbra andina.

8 de julio de 2001

UN 17 DE MAYO ELÉCTRICO

El viernes 17 de Mayo, en San Cristóbal, un grupo de profesionales del sector eléctrico, inspirado por un mensaje de cambio y encabezados por los Gobernadores de Táchira y Mérida y dignos representantes de Trujillo y Barinas, lograron firmar con las autoridades centrales un acuerdo que, Dios mediante, habrá de significar que muy pronto la región Andina tenga la responsabilidad sobre la gestión de su sistema eléctrico. De hecho, el manifiesto anuncia la creación de la Hidroeléctrica de Los Andes, una empresa regional que será dueña de todos los activos hidroeléctricos de los Andes, así como la regionalización progresiva de su distribuidora eléctrica Cadela.

Dos factores sirvieron para motivar las decisiones tomadas. El primero y más obvio, resultado directo de la desidia y arrogancia centralista de Cadafe, es el pésimo estado en que se encuentra el servicio eléctrico y que, aún cuando suene inverosímil, sólo habrá de empeorar antes de que pueda mejorar. El segundo factor, menos obvio, pero más importante, fue resaltado entre otros por el Ing. Víctor Poleo, Director General del Ministerio de Energía y Minas, y radica en el hecho de que aún en el supuesto de que los servicios eléctricos centralmente dirigidos, estuvieran funcionando perfectamente, la centralización de los mismos es, per se, un error ya que su manejo y administración debería corresponder a cada región, por cuanto sólo así podremos aprender a hacer región.

El 17 de Mayo plantea inmensos retos a los Andes, siendo el principal de ellos, el que en poco tiempo no habrá más a quién echarle la culpa. En otras palabras, se debe lograr desarrollar el sistema eléctrico Andino de manera que sirva para señalar con orgullo la capacidad de la región. Para lograrlo, sin duda alguna se necesita de una buena y capacitada gerencia regional, pero ésta, a su vez, debe actuar con la firme intención de no caer en la trampa de la centralización regional, que es sólo una variante, algo menos peligrosa, del virus que hoy se sufre.

La nueva Ley Eléctrica predica un acercamiento del usuario al sector eléctrico y en esto los ciudadanos son representados ante nada, por las autoridades municipales. En tal sentido, una de las primeras acciones que se derivan del 17 de Mayo, es una gran convocatoria pública de todas las autoridades municipales andinas y, por supuesto, de cualquier otra asociación civil que desee participar, para así asegurar la voluntad y coordinación de los sacrificios y apoyos, que esta gesta de independencia eléctrica requiere.

En el caso particular de los Andes, esta descentralización tiene una especial connotación, por cuanto lo que se puede dibujar al final del arco iris, como recompensa por los sacrificios necesarios, es algo mucho más que sólo un buen servicio eléctrico. Al analizar el impacto potencial del sistema hidroeléctrico de los Andes, en actividades como turismo, piscicultura y tantas más, la única pregunta que resta es, el por qué este 17 de Mayo se fechó en 2001 y no en 1901.

De niño, cuando vivía en Palmira, podía ver desde mi ventana la planta cervecera, que satisfacía mi sed por malta. Por casualidades de la vida, como Director de Finanzas de la Cervecera Nacional, tuve que participar hace dos décadas en el proceso de cerrarla, hecho éste que me rompió el corazón. El 17 de Mayo, aunque en un minúsculo rol, básicamente como oyente y observador, se me dio la oportunidad de participar en la apertura de algo mucho más grande para mi tierra natal. Le doy gracias a Dios por esto.

Publicado en La Nación, San Cristóbal, el 8 de Julio de 2001



11 de mayo 2001: Movimiento eléctrico andino.
5 de julio 2001: 
Desde el frente eléctrico.
1 de agosto 2001: 
Presidente, apoye.

6 de diciembre 2001: Penumbra andina.


5 de julio de 2001

Desde el frente eléctrico

Por advertir sobre posibles errores en la privatización eléctrica de Margarita y lamentablemente tener razón, fui invitado a participar en el proceso de reestructuración del sector eléctrico, consecuencia de la nueva Ley. Al no estar relacionado con el sector, me pareció que en mi participación debería asumir la perspectiva del usuario y como la Ley dibujaba verdaderos horizontes de cambio, me lancé con entusiasmo a la tarea.

La Ley, al obligar a una separación de actividades, apuesta a lograr que en la generación de electricidad surja una verdadera competencia y que en la transmisión y distribución, se produzca la transparencia que le permita al Regulador regular. Por cuanto esto significa llevarle la luz a un sector acostumbrado a vivir en gratificante aislamiento, no se necesitaba ser genio, para saber que el proceso no sería fácil. A continuación, algunos partes del frente.

Al inicio se pensó que con la constitución de una empresa nacional de transmisión, que fuese poseedora de los activos de transmisión de Edelca y Cadafe y gerenciada por nuevos actores, podría lograrse el quiebre de ciertos intereses creados; facilitar la competencia entre generadores y asegurar los mejores intereses energéticos del país. Lamentablemente, hasta la fecha, la “revolución”, que dicen ser tan victoriosa en otros frentes, parece haber quedado anulada frente las corporaciones eléctricas del Estado. De no ser por la arrolladora fuerza de sus argumentos y de la voluntad política de sus proponentes, de seguro que igual parálisis afectaría a iniciativas descentralizadoras como la de Hidroeléctrica de Los Andes.

El Régimen Económico aplicable al sector eléctrico tiene un especial interés para mí, como economista. Según he observado, el método tradicional de fijar tarifas consistía básicamente en que el Gobierno colocaba sobre la mesa una propuesta baja y el sector eléctrico una alta, para luego de un minué eléctrico, llegar a un acuerdo final, que se publicitaba como de gran avanzada. Si a esto le añadimos que no hay nadie que sepa, con algún grado de certeza, si las tarifas vigentes, son altas o bajas, para lo que deberían ser, debemos concluir que hay mucho trabajo por hacer.

Considero que para obtener tarifas razonables, es necesario atraer nuevamente los capitales a largo plazo, con expectativas de retorno moderadas, que fueron expulsados por la manía global de hacer del servicio público eléctrico un negocio. Sin embargo, lejos de proceder en esa dirección, luego de meses de discusión y cientos de millones gastados en consultoría, aún circula, como base para un consenso, una ridícula propuesta de remunerar con tasas riesgo- país, a los activos de distribución sobre la base de un valor nuevo de reposición, sin tomar en consideración que los consumidores eléctricos ya han cancelado gran parte de su valor.

Por mis protestas, un Viceministro, que se desvela por ser el pacífico de la revolución, me apartó del debate pero, no se preocupen, ya volveré apoyado por una asociación de usuarios.

Publicado en El Universal, Caracas, 5 de Julio de 2001





25 de enero de 2000

HAY QUE LLEVAR LA LUZ A LA ELECTRICIDAD

Con la luz no se juega. Esta advertencia, normalmente dirigida a los niños, resulta igualmente válida para los adultos, ya que la electricidad y la eficiencia con la que se presta tal servicio, es de importancia fundamental para el país.

Por el peligro que puede estar presente al introducir consideraciones políticas, de índole cortoplacista, frecuentemente resulta tentador para una sociedad, aislar al sector eléctrico y dejarlo en manos de algunos de los expertos en ese campo. Hasta la fecha éste parece ser el caso en Venezuela.

Hoy nos enfrentamos con una nueva realidad. Quizás basado en los mismos preceptos, que indican que “la política es un asunto demasiado serio para dejárselo a los políticos”, la recién promulgada Ley del Servicio Eléctrico obliga a considerar, de manera directa, la participación activa en el sector de actores hasta ahora ausentes, entre ellos, los usuarios y los entes políticos descentralizados – los municipios.

Estoy de acuerdo con la nueva Ley pero, para que la participación democrática en el sector eléctrico sea constructiva y no distorsionante, resulta indispensable que se cuente con información completa, veraz y oportuna.

Esta semana, en televisión, dirigentes municipales del Zulia protestaron ante la posibilidad de aumentos en las tarifas. Por supuesto que un aumento duele y muy especialmente en las actuales circunstancias económicas por las cuales atraviesa el país. No obstante, un gran estímulo para la protesta se fundamenta en que, de verdad, la sociedad desconoce en general las verdaderas causas y orígenes de los aumentos y por tal razón, le resulta difícil establecer si la distribución de los sacrificios, es justa o no.

El Alcalde Zuliano – protestando los aumentos – argumentaba que para Maracaibo serían especialmente injustos, por ser la ciudad en Latino América con mayor consumo de electricidad per cápita. Desde su perspectiva su argumento parece perfectamente válido, pero, debido a los cuantiosos recursos de inversión que requiere el sector eléctrico, alguien puede objetar lo anterior.

Por ejemplo, un alcalde de un municipio que presenta un bajo consumo, pudiese exigir una tarifa baja como premio por ahorro y solicitar que se castigue al maracucho, con el fin de lograr una baja en el consumo de electricidad. Bien podría aludir aquella vieja contradicción que dice que Maracaibo, de forma simultánea, es la ciudad más caliente y la más fría de Venezuela, en este último caso, por la intensidad con la cual usan los aires acondicionados.

Entrar de árbitro en el ring para solucionar la disputa entre los dos alcaldes, sin un buen reglamento y confiables fuentes de informacion, sería un esfuerzo inútil y quizás hasta peligroso.

De igual manera, debe ser importante tener a la mano información válida con respecto a cómo el país distribuye la hidro-electricidad y el gas, dos bendiciones de la naturaleza que deben permiten producir una electricidad económica. Es obvio que, en este sentido, algunas regiones deben estar logrando mayores beneficios que otras y esto no puede propiciar un clima de entendimiento.

Finalmente, existe lo relativo a la eficiencia operativa de las empresas eléctricas y de sus necesidades de inversión. El consumidor, las autoridades regulatorias, o hasta las mismas empresas, no tienen la más mínima idea si en Venezuela, en términos reales, existe una industria eléctrica eficiente o no. Por ejemplo, ¿Qué significa que una empresa estatal del interior ofrezca tarifas muy inferiores a las de una empresa privada en la capital? De verdad, sin información adicional, verdaderamente pertinente, esto podría significar absolutamente cualquier cosa.

Aún cuando la función regulatoria, de acuerdo a la Ley, se encuentre situada en la Comisión Nacional de Energía Eléctrica, las obligaciones que la Ley le impone a las municipalidades, parecen implicar la necesidad de suministrarle a cada municipio, información individual y pormenorizada.

Intuitivamente, lo anterior me parece una maravilla. El día que cada municipio tenga información sobre su propia realidad, cuánto consumen, cuánta energía se pierde – o se roba, cómo pagan sus ciudadanos sus facturas, cuál es el impacto en sus tarifas a cuenta de un ente estatal que no paga sus facuras, cuánto es el subsidio en hidro y gas que le otorga la Nación, etc, ese día le habremos proporcionado la luz al sector eléctrico. Ese mismo día tendremos la posibilidad de tener un sector eléctrico racional.

Igualmente, un ciudadano necesita tener suficiente información para poder evaluar la gestión de las municipalidades y para determinar si la labor de sus autoridades municipales es mejor o peor que las otras. Un ranking del servicio eléctrico en las distintas municipalidades es un buen sitio donde comenzar.

Por último, relativo al acercamiento entre el sector eléctrico, usuario y municipio, creo que se debe fomentar todas aquellas pequeñas cosas que ayudan promover entre las partes, la buena voluntad y la comprensión de los sacrificios que siempre son requeridos para el buen funcionamiento de los servicios públicos.

En tal sentido, sugiero analizar la posibilidad de que representantes de la comunidad, puedan participar en la empresa eléctrica de su localidad. Estos representantes podrían, para un periodo determinado, ser elegidos de manera aleatoria (loteria) entre quienes expresen su voluntad y presentan ciertas calificaciones mínimas. Si en otros lugares se ha experimentado con un puesto en la Junta para la representación laboral, qué extraño tiene el ofrecérselo a quien la empresa se debe, su cliente obligado.

Igualmente creo que no se debe ignorar el significado del nombre de la empresa. Una empresa que se llama La Electricidad de Caracas, tiene por definición un mayor vínculo con su comunidad, que empresas con nombres tipo CADAFE.

Publicado en Economía Hoy el 25 de Enero de 2000



6 de julio de 1999

Es electricidad lo que la Isla de Margarita necesita

Ni siquiera me he mudado a Margarita (faltan unos 15 años) y ya debo pedirles a mis lectores que tengan paciencia porque, una vez más, solo me queda escribir sobre algo relacionado con la Isla. Creo que se entenderán mis razones. 

Esta semana fuimos testigos en la prensa de la primera escaramuza resultante de la privatización del sector eléctrico de Margarita, un proceso que siempre he considerado públicamente como fundamentalmente defectuoso. Por supuesto, el sistema se estropeó y el cable submarino, de 22 años de antigüedad y al que nunca se le dio mantenimiento, se negó a cooperar con los nuevos propietarios.

Por pura coincidencia, esta semana vi la publicación de una serie de impresionantes fotos que muestran el avance de la construcción de las líneas eléctricas hacia Brasil y leí sobre el compromiso del nuevo gobierno de reiniciar, en 10 a 14 semanas, la privatización de otras empresas eléctricas, esperando de esa manera recaudar más fondos.

No sólo me repetiré, sino que también lo haré descaradamente citando mis propios artículos. No hay intenciones de "te lo dije", sino simplemente la necesidad de demostrar que todos los problemas actuales eran bien conocidos en ese momento. En febrero del 98, en un artículo titulado Electricidad para Brasil escribí: 

"Estoy convencido de que, si vamos a invertir en líneas de transmisión, Margarita, por ejemplo, probablemente lo merezca mucho más que Brasil. Simplemente no entiendo cómo y por qué un importante polo de desarrollo para el país como Margarita se está viendo obligado a sistemas de generación más caros, como por ejemplo la vieja idea de un gasoducto desde la línea principal hasta la isla, mientras simultáneamente desarrollamos megaproyectos para exportar energía a Brasil.

No hace falta ser un experto en asuntos medioambientales para sospechar que un kilómetro 217. La línea eléctrica suspendida que debe estar sustentada por 512 torres, cada una de ellas de 36 metros de altura, distribuidas en áreas ambientalmente sensibles como el Parque Nacional Canaima, la Reserva Forestal de Imataca y la Zona de Protección Sur del Estado Bolívar, debe tener graves implicaciones. . No basta con afirmar que se tendrá especial cuidado en camuflar las torres para reducir el contraste con el horizonte.

Propongo que estudiemos la posibilidad de un intercambio. Un nuevo sistema de distribución de energía para Margarita, mediante líneas suspendidas y/o cables submarinos, a cambio de un gasoducto (subterráneo) hacia Brasil. Este último puede entonces construir sus propias centrales eléctricas donde y cuando lo considere oportuno".

Este razonamiento tuvo su origen en un artículo publicado en junio de 1997 y donde con cierta vehemencia expresé: "Consideraría injusto que la Isla de Margarita terminara pagando las tarifas más altas del mundo por su energía sólo para satisfacer la necesidad ofrecer un retorno aceptable a un inversionista que no sólo estaría obligado a invertir importantes cantidades de recursos en un plan de expansión e inversión, sino también a maximizar los ingresos de CADAFE, FIV o cualquier otra entidad estatal."

Luego escribí unos 4 artículos más hasta septiembre de 1998 cuando finalmente se privatizó el SENE y los resultados fueron (para mí) mucho peores de lo esperado. Nuevamente me cito: "Si Cadafe y FIV dicen que hubieran estado contentos con el precio base de US$ 35 millones, ¿por qué entonces le quitarán a la Isla la prima de US$ 55 millones? Hay que recordar que la totalidad de los US$ 90 millones, y en especial la prima de US$ 55 millones, serán sufragados en última instancia por la población de Margarita"

Aunque yo hubiera querido que la concesión se vendiera por 1 dólar estadounidense para obtener tarifas más razonables, como remedio sugerí en ese artículo que al menos la isla retuviera la prima de 55 millones de dólares" por el cable submarino, una nueva tubería de agua potable, o cualquier otra necesidad, pero eso no fue así.

En respuesta a la euforia del gobierno escribí también: "Obviamente entendemos las risas y las palmadas en la espalda de los funcionarios del Estado. Casi podemos escucharlos decir: "Maravilloso. Nos hemos librado de la responsabilidad del suministro de energía a la isla. Después de todo, hemos recibido un pago inicial de 90 millones de dólares, además de todos los demás impuestos que podremos cobrar en el futuro. ¡Nadie se dio cuenta! ¡Qué trato! " - Y eso es, por un monto mínimo de 700 millones de dólares, lo que anuncian ahora.

Hoy todavía podemos intentar arreglarlo o, al menos, no empeorarlo. Primero, leyendo que el actual dueño del SENE está interesado en el gasoducto a Margarita, dejémosle perfectamente claro que a la Isla, como al resto del país, no le interesa el gas per se sino la electricidad barata y que En Venezuela, hasta ahora, esto ha significado hidroelectricidad. Si finalmente se impone el gas Margarita debería al menos solicitar un contrato de suministro de gas, con una vigencia de 50 años, y a un precio igual al costo marginal.

Una alternativa es que Margarita tenga el primer derecho sobre los nuevos fondos que recibirá el gobierno de la nueva privatización para recuperar la totalidad de los 90 millones de dólares que fueron desviados de la isla y ayudar a pagar el cable submarino que debería haber sido implementado antes de la privatización en Margarita. Y por supuesto, renegociar toda la estructura arancelaria.

Traducido de un artículo en el Daily Journal


It’s electricity Margarita needs

I haven't even moved to Margarita (about 15 years to go) and already I must ask my readers to bear with me because, once again, I just have to write about something related to the Island. I believe my reasons will be understood. 

This week we witnessed in the press the first skirmish resulting from the privatization of the electricity sector of Margarita, a process I have always, publicly, held as fundamentally flawed. Of course, the system broke down and the submarine cable, 22 years old and never really maintained, refused to cooperate with the new owners.

By sheer coincidence, this week I saw the publication of a series of impressive photos showing the advance of the construction of the power lines to Brazil and read about the new government's commitment to reinitiate in 10 to 14 weeks, the privatization of other electricity companies, hoping that way to raise more funds.

I will not only repeat myself I will also do it shamelessly by quoting from my own articles. There is no "I told you so" intentions but just the need to show that all the current issues were well known, at that time. In February 98, in an article named electricity to Brazil I wrote:

"I am convinced that if we are to invest in transmission lines, Margarita for one, is probably much more deserving than Brazil. I simply don’t understand how and why an important pole of development for the country such as Margarita is being forced into more expensive generation systems such as, for example, the time-worn idea of a gas pipeline from the mainline to the island, while we are simultaneously developing mega-projects in order to export power to Brazil.

You don’t have to be an expert in environmental affairs to suspect that a 217 Km. suspended power line which must be supported by 512 towers, each of them 36 meters high, spread out through environmentally sensitive areas such as the Canaima National Park, the Imataca Forest Reserve and the Southern Protection Zone of the State of Bolívar, must have serious implications. It is not enough to assert that there will be special care taken to camouflage the towers in order to reduce contrast with the horizon.

I propose that we study the possibility of a swap. A new power distribution system for Margarita, via suspended lines and or submarine cables, in exchange for a gas pipeline (underground) to Brazil. The latter can then build it’s own power plants wherever and whenever it sees fit."

This line of reasoning had its origin in an article published June 1997 and where I, with some vehemence expressed:  "I would consider it unjust if the Island of Margarita ended up paying the highest tariffs in the world for its energy just to satisfy the need to offer an acceptable return to an investor who would not only be required to invest serious amounts of resources in an expansion and investment plan, but also to maximize the income for CADAFE, FIV or any other state entity."

Then I wrote about 4 articles more up until September 1998 when SENE was finally privatized and the results were (for me) much worse than expected. Again I quote myself "If Cadafe and FIV say they would have been happy with the base price of US$ 35 million, why then, will they take the US$ 55 million premium away from the island? We must remember that the entire US$ 90 million, and specially the premium of US$ 55 million, will be ultimately footed by Margarita’s population"

Although I had wanted that the concession had been sold for 1 US$ so as to obtain more reasonable rates, as a remedy I suggested in that article that at least the US$ 55 million premium be retained by the island" for the submarine cable, a new pipeline of potable water, or any other need. But, that was not to be.

In response to the government's euphoria I also wrote " We obviously understand the laughter and back slapping by State officials. We can almost hear them say “Marvelous. We have gotten rid of the responsibility of the supply of power to the island. On top of this, we have received a front-end tax payment of US$ 90 million on top of all the other taxes we will be able to charge in the future! Nobody was the wiser for it! What a deal! Let’s do the next one!” - And that is, to the tune of a minimum US$ 700 Million, what they are announcing now.

Today we can still try to mend it or at least, not make it worse. First of all, reading that the current owner of SENE is interested in the gas pipe to Margarita, let's make it perfectly clear to him that the island, as the rest of the country, is not interested in gas per se but inexpensive electricity and that in Venezuela, until now, this has meant hydro electricity. If gas is finally imposed Margarita should at least request a supply contract of gas, valid for 50 years, and at a price equal to marginal cost.


An alternative is for Margarita to have first recourse over the new funds the government will receive from the new privatization in order to recover the full US$ 90 million that was diverted from the island, and to help pay for the submarine cable that should have been put in place before privatizing in Margarita. And of course, renegotiate the whole tariff structure.

Daily Journal, Caracas, July 6, 1999